Ponga un tablet en su vida: #ipadfacts

Ya sabéis que me gustan los tablets pero el Ipad no me convence. Aún así quiero contaros la historia de uno de estos últimos, no de uno cualquiera, es la historia del Ipad que os presenté hace pocos meses, el Ipad de Fernando, mejor dicho el de Fernando y familia.

Lo más apropiado sería que os lo contase Fernando pero, pese a ser un gurú en esto de la Internet, el no tiene blog. El caso es que sigo de cerca su día a día con el dispositivo de Apple y, tras unos meses de uso intensivo por parte de toda la familia ha acumulado la suficiente experiencia como para generar conversación al respecto. Veamos algunas de las reflexiones (lo que en twitter vendría a ser un "#ipadfacts"):
  • Ideal para leer y tuitear desde la cama
  • Un electrodoméstico más. Siempre está en la mesa del salón
  • El arranque instantáneo vale su peso en oro (bueno, su peso quizás sea poco, esto vale más, seguro)
  • Lo usamos como guía rápida de consulta.
  • Plataforma de juegos decente
  • Válido como libro electrónico
  • Hay peleas para usarlo
  • La batería es muy buena
  • No tener Flash ni cámara delante fastidia bastante por mucho que los fanboys lo luchen 
  • Es un aparato cerrado a cal y canto
Lo que me resulta más curioso es que el iPad no mata a ningún dispositivo existente, simplemente los complementa. Este camino que llevamos hacia la integración de la funcionalidad de los diferentes dispositivos en uno sólo, a la vez que multiplicamos el número de dispositivos en uso no deja de ser paradójico.

En mi caso, a falta de tablet, en casa el netbook ya no sale del salón. Siempre rodando por los alrededores del sofá y mendigando un poco de corriente para recargar su batería (una batería "mu rengüelina" que dirían en mi pueblo). Supongo que es verdad que la navegación "in-bed" es mucho más cómoda desde un tablet, pero de momento utilizo con éxito el móvil android o la Blackberry para la navegación a ras de cama.

Seguiremos informando
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